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¿ Que comen nuestros niños ?

  nenPronto  comenzarán  las clases  en  todos  los  niveles y  en todo el país y  es preocupación de muchos padres  la dieta que  llevan sus  hijos: en efecto, el cumplimiento de horarios  estrictos, actividades  a contraturno o extraescolares, no permite un control estricto de la ingesta de los alumnos.

Muchos de los que ingresan en el turno de la mañana, lo hacen sin desayunar, otros, apenas almuerzan y siempre lo mismo. Todas estas conductas son peligrosas para la salud y por supuesto, no permiten un adecuado rendimiento escolar.

    Es sabido que una dieta sana debe ser variada y completa. En la actualidad, los niños en general, y la mayoría de los adolescentes están muy acostumbrados a la “comida rápida” o “comida chatarra”: es sabrosa, barata y fácil de ingerir. Sin embargo, también es rica en grasas saturadas, sal, carbohidratos y azúcares y no cubre las necesidades alimenticias de los niños y jóvenes en crecimiento: las fibras, las proteínas y las vitaminas, no se encuentran en la proporción adecuada.

   Además esta dieta, con el tiempo, genera problemas de salud: obesidad, hipertensión, colesterol alto, por nombrar algunas. Cabe recordar que en nuestro país, casi el 40% de las muertes no traumáticas tienen causas asociadas con la atereoesclerosis.

    La alimentación ha ido cambiando desde los orígenes del hombre. En la antigüedad, éste consumía lo que tenía a su alrededor: producto de la caza y la recolección. Más adelante, lo que obtenía de la agricultura y ganadería.

  En cambio, con la globalización y los actuales medios de transporte permiten la circulación de alimentos de lo más exóticos. Resumiendo: los alimentos están al alcance de nuestras manos y en una variedad increíble. Entonces, surge la pregunta: ¿Por qué la elección de alimentos por parte de nuestros niños y jóvenes es tan limitada? La respuesta podría ser: Porque paralelamente a que se ha aumentado la disponibilidad y variedad de alimentos, se ha incrementado la adquisición de “malos hábitos”. En ellos, la familia, el estilo de vida y la publicidad, tienen mucho que ver.

    Por este motivo, es fundamental, que los niños reciban “educación alimentaria” desde edades muy tempranas: el ofrecimiento de alimentos de diferentes sabores, texturas y aromas permite que vaya conociendo nuevos platos y pueda apreciarlos e incorporarlos a su dieta. Para la escuela, es fundamental evitar caer en la rutina: los sandwiches, las empanadas y las tartas son una buena opción si se logra cambiar su contenido todos los días. Para beber: lo mejor es el agua.

    En este período, donde comienza el año lectivo, es un buen momento para reflexionar con los más grandes acerca de lo beneficioso de un cambio en la alimentación y empezar a inculcar en los más chicos hábitos más saludables.

Nota de:

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